¿Parquet o Tarima para una Oficina? ¿Cuál elegir?

¿Parquet o tarima para una oficina? Descubre qué opción elegir según el uso, resistencia, mantenimiento, estética y tipo de espacio profesional.

Elegir el pavimento adecuado para un espacio de trabajo no es solo una cuestión estética. En una oficina, el suelo tiene que soportar tránsito diario, sillas con ruedas, movimiento de mobiliario y, en algunos casos, un uso bastante más intenso del que encontramos en una vivienda. Al mismo tiempo, es uno de los elementos que más condiciona la percepción del espacio: puede hacerlo más cálido, elegante y acogedor o, por el contrario, transmitir una imagen demasiado fría o impersonal.

Por eso, cuando surge la duda de parquet o tarima para una oficina, conviene valorar algo más que el aspecto de la madera. El tipo de material, su resistencia, la instalación, el mantenimiento y el uso concreto que tendrá el espacio son factores que deberían entrar en la decisión.

¿Qué diferencia hay entre parquet y tarima?

Antes de escoger, es importante aclarar que los términos parquet y tarima se utilizan muchas veces de manera indistinta, aunque técnicamente no significan exactamente lo mismo.

El parquet hace referencia a un pavimento de madera, normalmente formado por piezas que permiten crear diferentes composiciones y patrones, como espiga, damero o diseños más tradicionales. La madera natural aporta una apariencia única, ya que cada pieza presenta variaciones de tono, veta y textura.

La tarima, en cambio, suele asociarse a lamas de mayor formato. Puede ser de madera natural, multicapa o incluso laminada, por lo que hablar simplemente de “tarima” no determina necesariamente qué material estamos escogiendo.

De hecho, una de las opciones más interesantes para espacios profesionales es la tarima multicapa de madera natural. Está formada por varias capas que mejoran su estabilidad dimensional y cuenta con una capa superior de madera noble.

Por eso, más que quedarse con el nombre del producto, lo importante es conocer sus características y comprobar que responden a las necesidades de la oficina.

Parquet o tarima para una oficina: ¿qué opción es más resistente?

En un espacio de trabajo, la resistencia debería ser una de las primeras cuestiones que se planteen.

Una oficina puede recibir muchas pisadas a lo largo del día y, además, las sillas con ruedas generan un desgaste diferente al de una vivienda. También hay que tener en cuenta las patas de las mesas, el desplazamiento de archivadores y otros elementos del mobiliario.

Si se opta por un suelo laminado, por ejemplo, es recomendable buscar productos destinados específicamente a uso profesional. La clase 33 está asociada a un uso comercial intenso y existen laminados AC5 preparados para oficinas y otros espacios de tránsito elevado.

Esto no significa que la madera natural no sea adecuada para una oficina. Al contrario: un pavimento de madera de calidad puede ofrecer una gran durabilidad y, dependiendo del sistema y del acabado, puede restaurarse mediante lijado cuando el paso del tiempo deje huella.

La clave está en elegir el producto en función de la intensidad de uso y no únicamente por su apariencia.

¿Parquet o tarima para una oficina con mucho tránsito?

Si hablamos de una oficina diáfana con muchas personas trabajando, visitas frecuentes y un uso intensivo de sillas con ruedas, un laminado de altas prestaciones puede ser una alternativa especialmente práctica.

En cambio, en un despacho profesional, una sala de reuniones o una oficina donde el diseño tenga un peso importante, la madera natural puede aportar un nivel de calidez y sofisticación difícil de conseguir con otros materiales.

La decisión, por tanto, no debería basarse únicamente en cuál de los dos materiales es “más resistente”. Hay que preguntarse qué uso tendrá cada zona y qué imagen se quiere transmitir.

La tarima multicapa: un punto intermedio muy interesante

Cuando se busca madera natural pero también estabilidad y funcionalidad, la tarima multicapa puede ser una de las soluciones más equilibradas.

Su estructura combina una capa superior de madera noble con otras capas que ayudan a reducir los movimientos naturales de la madera provocados por los cambios de temperatura y humedad.

Además, puede instalarse mediante diferentes sistemas. En una oficina, la colocación encolada puede resultar especialmente interesante porque proporciona una sensación más sólida y reduce determinadas vibraciones y ruidos asociados a las pisadas. También puede favorecer el comportamiento acústico del pavimento.

Otra ventaja es que permite trabajar con lamas de grandes dimensiones, algo que puede resultar muy atractivo en proyectos contemporáneos. Las piezas largas y anchas ayudan a crear una superficie visualmente continua y hacen que el espacio parezca más amplio.

Por eso, si el objetivo es conseguir un interior profesional pero alejado de la estética fría de algunas oficinas tradicionales, esta alternativa merece ser considerada.

¿Y si buscamos una opción más económica?

No siempre es necesario recurrir a la madera natural para conseguir el efecto que buscamos.

Actualmente existen suelos laminados con acabados que reproducen con bastante fidelidad diferentes especies de madera. Un modelo de buena calidad puede ofrecer una apariencia convincente y, al mismo tiempo, facilitar el mantenimiento diario.

Para una oficina donde la prioridad sea la resistencia, la limpieza sencilla y el control del presupuesto, un laminado de uso comercial puede tener mucho sentido. Algunos modelos AC5 de clase 33 están específicamente indicados para espacios profesionales y soportan un uso intenso.

También puede ser una buena solución cuando se quiere renovar una oficina sin realizar una intervención demasiado compleja. Los sistemas de instalación mediante clic permiten una colocación relativamente rápida y algunos productos pueden utilizarse sobre sistemas de calefacción radiante de baja temperatura.

Eso sí, no todos los laminados son iguales. Para una oficina no tendría sentido escoger únicamente por el color o por el precio. Hay que revisar siempre la clase de uso, la resistencia a la abrasión, el comportamiento frente a las sillas con ruedas y las recomendaciones específicas del fabricante.

El acabado también importa

Una vez decidido el material, llega otra cuestión que puede cambiar completamente el resultado: el acabado.

Para oficinas actuales, los tonos de madera natural suelen funcionar especialmente bien. Un roble claro, por ejemplo, puede aportar luminosidad y combinar fácilmente con paredes blancas, tonos piedra, textiles naturales o mobiliario en madera.

Los tonos medios aportan algo más de carácter y pueden resultar interesantes en despachos o espacios corporativos que buscan una imagen elegante. En cambio, las maderas muy oscuras requieren más cuidado en la composición porque pueden hacer que una estancia pequeña parezca visualmente más pesada.

También conviene valorar el acabado superficial. Los acabados excesivamente brillantes pueden resultar menos naturales y hacer más visibles determinadas marcas. Una superficie mate o ultramate suele integrarse mejor en interiores contemporáneos.

Y hay otro aspecto que a menudo se pasa por alto: el pavimento no tiene por qué ser exactamente igual en todas las zonas. En un proyecto de interiorismo pueden combinarse materiales para diferenciar áreas de trabajo, recepción, zonas de descanso o salas de reuniones, siempre que exista una relación visual entre ellos.

¿Parquet o tarima para una oficina abierta?

En las oficinas diáfanas, el suelo adquiere todavía más protagonismo porque ocupa una superficie considerable y conecta visualmente diferentes zonas.

En este tipo de espacios, una madera clara o de tono medio puede ayudar a crear continuidad y aportar calidez sin competir con el mobiliario. Las lamas largas también pueden contribuir a reforzar la sensación de amplitud.

Pero en una oficina abierta hay otro factor importante: la acústica.

El ruido de las pisadas, las conversaciones y el movimiento constante pueden convertirse en un problema cuando varias personas comparten un mismo espacio. Por eso, la elección del pavimento debería formar parte de una estrategia acústica más amplia que incluya techos, revestimientos, textiles, paneles fonoabsorbentes y mobiliario.

Una instalación correctamente planteada puede mejorar además la sensación de solidez y confort del suelo. En determinadas tarimas de madera multicapa, la colocación encolada puede ayudar a reducir el ruido asociado a las pisadas.

Qué elegir según el tipo de oficina

No existe una única respuesta válida para todos los proyectos. Una pequeña oficina con pocos trabajadores tiene necesidades diferentes a las de un espacio corporativo de grandes dimensiones.

Para una oficina con tránsito elevado, un laminado de altas prestaciones, como un AC5 de clase 33, puede ser una opción práctica y resistente.

Para un despacho profesional o estudio, la madera natural puede aportar una imagen más sofisticada y personalizada.

Para una oficina de diseño, arquitectura o interiorismo, una tarima multicapa puede ofrecer ese equilibrio entre materialidad, estética y prestaciones que permite que el pavimento forme parte del propio proyecto.

Y para una sala de reuniones o zona representativa, también puede tener sentido utilizar un patrón más decorativo, como una espiga, para diferenciarla del resto del espacio.

En definitiva, la elección entre parquet o tarima para una oficina debería partir siempre del proyecto completo: quién utilizará el espacio, cuánto tránsito tendrá, qué mobiliario se instalará, qué mantenimiento se está dispuesto a asumir y qué sensación se quiere transmitir.

Cristina Garau Interiorismo: diseño de oficinas en Palma de Mallorca

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